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Cuando el cazador llega a Eitaalo, le aguarda
un alojamiento amplio y cómodo. Elegancia sería la
palabra para describirlo. Sentado en la terraza al atardecer, podrá
disfrutar de la sabana que se extiende en colores púrpura
hasta el horizonte, mientras la piscina le permitirá refrescarse
en esos días calorosos de África.
Tres amplios chalés con todas las comodidades ofrecen, desde
su propia terraza, una espectacular vista panorámica. Una
puerta corredera le permitirá disfrutar de una ducha al aire
libre.
Y para culminar un día duro, nada mejor que una agradable
cena regada con un buen vino a la luz de las velas o frente al fuego.
Una absoluta delicia en plena naturaleza.
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